El té verde
El té es la segunda bebida más consumida del mundo después del agua. Pero además de ser apreciado por su sabor, el té -especialmente el verde- empieza a ser valorado ahora por sus propiedades terapéuticas, únicas en el reino vegetal. Y es que cada vez son más los estudios que aseguran que reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y previene la aparición de tumores además de combatir otros trastornos menores.
Su origen
El té verde proviene de la planta Camellia sinensis de la que se extraen también otros tipos de té. El verde se obtiene cociendo las hojas frescas al vapor con altas temperaturas. De esa forma, a diferencia de lo que ocurre con el té negro, se detiene el proceso de fermentación, las enzimas oxidantes permanecen inactivas y su contenido en polifenoles queda intacto. Unos polifenoles que han demostrado -según publica la revista científica Alternative Medicine Review- “propiedades antioxidantes, anticarcinógenas, antiinflamatorias, termogénicas, probióticas y antimicrobianas en numerosos estudios humanos, animales e in vitro”.
La cantidad de estudios en torno al té verde crece en proporción geométrica, solo comparable a su consumo, mayor incluso que el de café. Por citar un ejemplo, en los últimos cuatro meses se han publicado más de 50 estudios sobre sus beneficios terapéuticos, la mayoría relacionados con su capacidad para frenar el desarrollo de tumores. Aunque los autores de los mismos suelen mostrarse cautos en sus conclusiones, lo cierto es que los resultados se acumulan y parecen quedar pocas dudas entre los expertos sobre las posibilidades antitumorales de esta bebida de origen vegetal.
En el caso del cáncer de piel se disponen de mayores evidencias. La Universidad Case Western Reserve realizó una revisión de estudios que se publicó el pasado mes de agosto en Archives of Dermatology y destacaba que “los estudios experimentales sugieren que el té verde posee potenciales propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas útiles en diversas afecciones de la piel”. El análisis concluía señalando que “aunque son necesarios más estudios clínicos, añadir a productos para el cuidado de la piel té verde podría tener un profundo impacto positivo en diversos problemas dermatológicos”.
Té verde inhibe acción de fármaco contra el cáncer
El té verde es una bebida a la que se le asocian muchos beneficios para la salud. Sin embargo, una persona con un tumor en las células sanguíneas o en el cerebro debería abstenerse de ingerirlo pues esto podría reducir el efecto de la quimioterapia.
Un estudio estadounidense realizado con ratones indicó que los antioxidantes contenidos en el té verde reaccionan químicamente con la molécula activa del fármaco Velcade, que se receta comúnmente contra el cáncer.
Este medicamento induce la muerte de las células tumorales y retrasa así el progreso de la enfermedad. Sin embargo, con la ingesta de té verde, su potencial para mejorar la salud de los pacientes queda biológicamente limitado.
Poderosos quema-grasas
La influencia de los polifenoles sobre el organismo también se extiende a la liberación de calor y, por tanto, a la destrucción de grasas, como subraya la doctora Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid: “La acción conjunta de la cafeína -que también contiene el té- y los polifenoles favorece la termogénesis o ritmo al cual se queman las calorías y el consumo general de energía; de ahí que se recomiende el consumo de té verde como complemento del ejercicio físico al constituir un poderoso quema-grasas”.
El ritmo de quema de calorías de las personas observadas que ingirieron té verde con sus comidas aumentó un 4 por ciento y el gasto general de energía en un 4 y medio por ciento. En cambio, las personas de este experimento que tan sólo consumieron cafeína no mostraron cambio alguno en sus índices. En su conclusión, los investigadores añadieron que, al contrario que otros productos para dietas, el té verde no contiene altas dosis de cafeína y no afecta al corazón.
Combatiendo la arteriosclerosis
Y no son esas sus únicas propiedades. Según una investigación publicada el pasado mes de agosto, los poderes benéficos del té verde se extienden a la prevención de la arterioesclerosis coronaria, enfermedad que consiste en el endurecimiento de las arterias y la formación de depósitos de lípidos o grasas en sus paredes.
Médicos del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad Kyushu, en Fukuoka (Japón), sometieron a un grupo de varones mayores de treinta años a una dieta en la que se incluía un consumo de entre dos y cuatro tazas diarias de té verde. Los resultados demostraron la eficacia del tratamiento en 262 de los 302 sujetos.
El beneficio del té resultó ser acumulativo, es decir, aquellos que consumían más tazas diarias presentaron menos posibilidades de formar depósitos de grasa en sus arterias. Sin embargo, no se demostró un beneficio similar en las mujeres.
La capacidad antioxidante de los polifenoles del té es la responsable de este efecto cardioprotector, según coinciden en señalar los autores que se han ocupado de su estudio. Los polifenoles son capaces de reducir los niveles de estrés oxidativo de las células con lo que disminuyen las posibilidades de sufrir dolencias cardiovasculares y determinados tumores.
Poderosos quema-grasas
La influencia de los polifenoles sobre el organismo también se extiende a la liberación de calor y, por tanto, a la destrucción de grasas, como subraya la doctora Teresa Ortega, profesora de Farmacología de la Universidad Complutense de Madrid: “La acción conjunta de la cafeína -que también contiene el té- y los polifenoles favorece la termogénesis o ritmo al cual se queman las calorías y el consumo general de energía; de ahí que se recomiende el consumo de té verde como complemento del ejercicio físico al constituir un poderoso quema-grasas”.
Esta propiedad es la responsable de que el té verde sea una de las plantas que con más frecuencia aparecen en las dietas de adelgazamiento, especialmente aquellas en que se opta por la ayuda de productos de origen natural en detrimento de fármacos de síntesis (o químicos). Un hecho que se sospechaba desde hacía tiempo pero que ha sido comprobado en recientes estudios. Así, científicos de la Universidad de Ginebra, en Suiza, realizaron una serie de experimentos destinados a probar este extremo. Para ello, estudiaron los efectos del té verde en diez hombres sanos que presentaban un sobrepeso de bajo a medio. El ritmo de quema de calorías de las personas observadas que ingirieron té verde con sus comidas aumentó un 4 por ciento y el gasto general de energía en un 4 y medio por ciento. En cambio, las personas de este experimento que tan sólo consumieron cafeína no mostraron cambio alguno en sus índices. En su conclusión, los investigadores añadieron que, al contrario que otros productos para dietas, el té verde no contiene altas dosis de cafeína y no afecta al corazón.
Otros alimentos ricos en flavonoides
Los flavonoides -también conocidos como flavinas o flavanoles- son sustancias químicas naturales que fueron aisladas por primera vez en 1930. Desde entonces se han identificado más de 4.000 y es reconocida su función como eliminadores del exceso de radicales libres -responsables del envejecimiento celular y de numerosos procesos degenerativos- así como su capacidad para evitar la agregación plaquetaria en las arterias y la formación de los trombos que dan lugar al infarto. Los flavonoides pueden encontrarse, además de en el té, en alimentos como el chocolate, las manzanas, las verduras y el vino.
Otras aplicaciones del té verde
Artritis reumatoide
Un equipo de la Universidad Case Western Reserve, de Cleveland (EE.UU.), comprobó la eficacia del té verde en ratones susceptibles de padecer artritis reumatoide. Para ello emplearon ratones a los que alimentaron en un caso sólo con agua y en otro con agua enriquecida con té verde, dándoles el equivalente a cuatro tazas diarias para un humano. Pues bien, los roedores alimentados con té verde fueron menos susceptibles al desarrollo de la artritis inducida por colágeno; y si desarrollaban la enfermedad, ésta aparecía más tarde en comparación con los animales a los que no se les habían suministrado sustancias antioxidantes. En total, ocho de dieciocho ratones que recibieron té verde desarrollaron artritis, comparado con diecisiete de los dieciocho ratones a los que no les fue suministrado.
Caries
El té verde ha demostrado ser un buen dentífrico ya que combate el azúcar y las bacterias que se acumulan en los dientes. Contiene grandes cantidades de fluoruros y de taninos, que son astringentes.
Estrés
El té verde tiene la mitad de cafeína que un té negro y la cuarta parte que el café. Actúa como un sedante natural.
Afecciones de la piel
Desde hace siglos se utiliza el té verde para calmar picaduras de insectos, abrasiones, cortes, abscesos y acné. Actualmente forma parte de la composición de muchas cremas antiarrugas y de belleza en general.
Diversos tipos de té
Existen tres tipos de té que consumen habitualmente millones de seres humanos: el 78% es negro y es el que se suele consumir en Occidente; un 2% consume el conocido como Oolong y el testante 20% es té verde.
Té verde
Se denomina “té verde” al té sin fermentar. Se obtiene secando las hojas al sol durante una o dos horas o sometiéndolas a torrefacción. La infusión de hojas de té verde es de un color entre verde jade y verde amarillento y su aroma es de verduras frescas. El té verde se consume principalmente en China, Japón y unos cuantos países del norte de África y de Oriente Medio.
Té negro (también conocido como TÉ ROJO)
Los chinos llaman al té que ha sufrido un proceso completo de fermentación “té rojo” aunque en Occidente se le conoce como “té negro”. El té elaborado a partir de hojas negras es de un color marrón rojizo y tiene un aroma semejante al de la malta. Se obtiene fermentando la hoja y secándola después con aire caliente. Aunque sus beneficios terapéuticos son inferiores a los del té verde también puede inhibir el cáncer cutáneo.
Té oolong
Es un té fermentado parcialmente. Está a medio camino en su composición entre el té verde y el negro. Es exclusivo de China y Taiwán. Se presenta con tres grados distintos de fermentación: ligera, moderada y completa.
El té Oolong fermentado ligeramente -como el Paochung- se caracteriza por su aroma intenso y tonalidad dorada y clara.
Las variedades con una fermentación moderada -como “Buda de hierro”, “Narciso” y “Pico helado” (tung-ting)- son de color marrón, tienen un aroma intenso -”maduro”, más atractivo para el gusto que para el olfato- y dejan un cierto dulzor en la boca.
Las infusiones de hojas fermentadas moderada o fuertemente -como la variedad “cabellos canos” de Oolong- son de color anaranjado y tienen un aroma afrutado.
